Carlos GARDEL


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  1. UNA ANECDOTA DE CARLOS GARDEL…

    El actor y director de cine argentino Homero Carpena, en un prologo del libro de Roberto Di Chiara “El rescate del afiche cinematográfico argentino” contó una anécdota sobre el “Zorzal Criollo”, el cual conoció en el cine mudo y sonoro nacional (recordemos que Carpena trabajo en más de ciento cuarenta films).

    Carlos Gardel y un comentario para Roberto Di Chiara.
    Tuve la oportunidad de conocer a la leyenda en 1920, yo tenía diez años y en el desaparecido teatro Odeón de Mar del Plata, mi ciudad natal, se anunciaba el debut de Carlos Gardel con sus guitarristas.
    Detrás del teatro existía un local de la tintorería Prat, donde yo trabajaba como cadete para ayudar a mi familia. Mi trabajo era llevar las prendas a domicilio.
    La noche del debut del más Grande, me acerqué a la puerta del camarín para entregarle sus smokings. Desde afuera escuché una discusión acerca de los afiches de propaganda, según Gardel no eran suficientes. De pronto se abrió la puerta y salieron dos personas, luego apareció él. Le mostré las prendas, a lo que exclamó: Por fin llegó la pilcha! Luego me puso un peso en la mano y me preguntó si conocía “El chanta cuatro”. Sí señor, le dije, la cantina de la calle Santiago del Estero. Me pidió que le fuera a buscar la guitarra que dejó olvidada la noche anterior. “Tengo otra”, me dijo, “pero mañana nos vamos y no quiero olvidármela”. Salí corriendo, apurado por cumplir y salir a contarles a mis amigos.
    Años después, yo me encontraba de gira, tratando de encontrarle la vuelta a mi sueño de actor. Estábamos en Tres Arroyos, amurados y sin comida. Yo tenía los ojos fijos en un afiche del hotel, que anunciaba para esa noche a Gardel como fin de fiesta. Y en eso apareció en la puerta, junto a sus guitarristas….
    Ni bien supo que éramos actores se acercó a bromear. Nos dijo “Muchachos! ¿Cómo se atreven a venir a un lugar donde trabajo yo?”. Le contamos nuestra situación y asintió sonriendo, “son cosas del oficio”. Sin pensarlo mucho le dije que de pibe guardaba una anécdota suya. “¿Querés decir que soy un viejo? ¿A ver, cuál es la historia?”. Después de escucharme me dijo “Así que vos sos el pibe de la guitarra”. Con los años, cuando ya llevaba varios de actor y alguien se me acercaba invocando algún pequeño encuentro anterior, comprendí que en alguien de su talla, que conoció miles de personas, se trató de una gentileza. Pero no fue la única. Al día siguiente, cuando no sabíamos cómo pagar la pensión, enfrentamos al dueño para buscar alguna solución. “Está todo pago”, nos dijo, antes de dejarnos hablar. Preguntamos quién había sido, y agregó: “Menos pregunta Dios, y perdona”. Gardel nos había salvado… Gracias Carlitos…

    Esta anécdota se la dedico mi querido y entrañable amigo Roberto Di Chiara

    Homero Cárpena – Roberto Di Chiara rdichiori@speedy.com.ar

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